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Carmen

¿ Te imaginas que cuando llega la noche quieres acercarte a la cama de tu hijo, contemplarlo mientras duerme y darle un beso en la frente, y no puedes?

¿Podrías poner límites por teléfono o aprobar la estética de tu hija adolescente por fotos
de whatsapp?

¿Podrías estar aquí queriendo estar allá?

¿Qué harías por intentar darles lo mejor a tus hijos?

Hoy me siento tan débil y flojita a su lado, porque pienso que no podría hacer ni la mitad de lo que hace ella.

Hoy les hablo de Carmen, una dominicana con pelo afro que tiene más energía que tu y yo juntas.
Una mujerona pero de esas que arrasan, de esas con las que ibas a hacer un comentario superfluo como "Que día más triste hace hoy" y la ves entrar a ella que viene de uno de sus mil y un trabajos con alegría que se te quitan todas las tonterías.

Ella, Carmencita, como la llamo yo. No sabe que detrás de ese diminutivo se esconde un "Gran Carmen, como te admiro". 

Ella está feliz porque viaja a ver a sus hijos, de ellos les hablaba al principio... más de una vez presencié como resolvía cuestiones a miles de kilómetros temas de caprichos, límites y obligaciones, los mismos problemas que tenemos tú y yo que aveces nos desbordan ella los resuelve firme y de una manera envidiable.

Hay personas que admiran a cantantes, actores o deportistas, a mi discúlpenme pero mi ídolo es ella, la dominicana de pelo afro que tienes mas energía que tu y yo juntas.

Feliz reencuentro, valga la redundancia porque no podría ser de otra manera.

Y cuando se te haga difícil volver que sepas que acá estaremos esperándote muchas personas que te queremos, entre ellas yo.

Un abrazo con ritmo de merengue.