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Felices los padres, felices los hijos.

A mi padre.
A mis hermanos padres.
Al padre de mi hijo.
Al futuro padre de mis hijos.
A los padres de los hijos de mis amigas.
A los padres del mundo.

Quizás no puedas dedicarle demasiado tiempo a tu hijo.

Tal vez no sepas cual es su color favorito, tampoco
que temas está viendo en el cole, ni si quiera que jarabe toma para la tos y mucho menos la cantidad.

Tal vez no le cuentes cuentos a la noche antes de dormir, ni esperas que recurra a ti en momentos puntuales de miedo, dolor, o búsqueda de respuestas al “de donde venimos y a donde vamos”.

Quizás tengas un papel mucho más pasivo que el maternal (o no) pero ten en cuenta que nosotras las madres jamás tendremos suficiente y querremos más apoyo, más implicación, y hasta una mejora en los convenios de custodia.

Pero hay algo que debes tener en cuenta, las únicas personas en juzgarte como padre son tus hijos. Ni nosotras las madres, ni las abuelas, ni los profesores, ni los amigos, ni los vecinos ni nadie que no sea tu hijo está capacitado para hacer semejante valoración.

Por lo tanto, ten cuidado o simplemente sigue como hasta ahora.

Felices los padres porque así nos aseguraremos felicidad en nuestros hijos.