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No hablemos de aborto, hablemos de sexo.

No se indignen antes de empezar a leer, simplemente quiero hablar de mi postura: sexo con responsabilidad.

Responsabilidad, esa palabra tan larga que significa "Hazte cargo".

Evidentemente estoy en edad de concebir y me puede
beneficiar esto que no se modifique la ley actual en la que las mujeres decidimos libremente durante las primeras 14 semanas si queremos seguir con el embarazo o no, decisión totalmente personal sin ninguna clase de justificación ni autorización médica, ya del padre ni hablar, como si lo que está dentro fuera nuestro solas y el hombre no tuviera nada que ver...

Está claro que se pueden reducir las muertes o secuelas por abortos clandestinos, como en Argentina que tantas chicas (muchas menores de edad) abortan hasta sus propias vidas.

Pero yo voy más allá de eso, un poco más al principio.

Para evitar hablar de aborto antes debemos tener una buena relación sexual y no hablo de satisfactoria, hablo de consciente, sensata y sobre todo consecuente.

No es que me oponga y no quiera que la sanidad pública pague las consecuencias de "calentones" yo comparo el sexo con un deporte de riesgo.

Si lo comparamos con el paracaidismo, por ejemplo, cada persona debe saber cuales son las consecuencias que puede acarrear el salto, si la cosa no saliera bien podría terminar en un hospital (en el mejor de los casos) donde se le atenderá y punto (no estoy contra eso, me parece lo adecuado) pero no puede pretender que el gobierno tenga una ambulancia por si acaso.

Se me ocurre otro ejemplo, mis amigos Juanca y Pedro aman las motos, la velocidad, la adrenalina, y porque son responsables van a circuitos, pagan sus tandas que les incluye una ambulacia, pagan seguros, etc. Se imaginan que por el "capricho" de practicar este deporte de riesgo, sabiendo que pueden tener consecuencias en su salud exigieran que el estado respalde esa hazaña? ya se hacen ellos cargo de prevenir cualquier tipo de efecto secuendario.

Con el aborto pasa algo similar, si somos responsables no debemos pretender que nadie se haga cargo de nuestras noches de lujuría, simplemente debemos evitar esas consecuencias no deseadas, porque hablamos de aborto... pero no olvidemos las enfermedades de transmisión sexual.

Me veo en la obligación de aclarar que jamás hablo en casos catastróficos como el de violaciones o cuando se ponga en peligro la salud.

También salen los "pero es que no hay la suficiente educación sexual en los colegios" que si que estoy a favor de eso, en el caso que no haya confianza padres-hijos como para hablar de ciertos temas, pero no vamos a dejar en manos del Ministerio de Educación un tema tan personal nuestro y de nuestros hijos, no. Al menos yo.

No hablemos de consecuencias.
No hablemos de última opción o no-opción para los que no se someterían a algo similiar.
Hablemos de responsabilidad, de información y de disfrutar seguros y tranquilos.